"Vamos a duplicar el tamaño de nuestra empresa para el 2021"

JJC, una de las compañías peruanas más importantes en el sector construcción, estima facturar más de US$820 millones para el bicentenario, confiando en su diversificación y en consolidar su internacionalización.

Los últimos dos años le han dejado resultados disímiles -por no decir opuestos- al grupo JJC, una de las empresas peruanas más importantes en el sector construcción. Mientras el 2015 fue una temporada récord para la facturación de la firma, alcanzando los US$430 millones, este 2016 su facturación se reducirá, debido a que no se han concretado, aún, algunos de los megaproyectos para los que están precalificados, como el trasbase de la mina Marcapomacocha (en Junín) o la carretera longitudinal de la sierra y otras obras.

De todas formas, pese al contexto temporalmente negativo, el presidente del directorio de JJC, Fernando Camet, es positivo respecto del futuro inmediato y el de mediano plazo, y confía en una reactivación del sector construcción para el 2017 y en adelante, de tal forma que para el 2021, año del bicentenario de nuestro país, el grupo pueda celebrar con el anuncio de la duplicación de su tamaño, nada menos.

¿De qué estrategias depende que logren su objetivo para el bicentenario?

Son varios los lineamientos que tenemos que seguir para duplicar el tamaño de JJC en el 2021. Pensamos que lo podemos conseguir, primero, consolidando las tres líneas de negocio que tenemos: (1) ingeniería y construcción, (2) desarrollo inmobiliario y (3) concesiones de infraestructura. Nuestra intención es tener más de cinco concesiones para el bicentenario (hoy tenemos tres), y queremos, además, fortalecer nuestra internacionalización: la compañía ya opera en Colombia y Chile, y podría hacerlo también en Ecuador. Creemos que lo podemos conseguir: vamos a duplicar el tamaño de nuestra empresa para el 2021. 

Si lo logran, ¿cuánto facturarán? 

Algo más de US$820 millones, aproximadamente. 

¿Sobre qué base proyectan ese plan? 
El 2016 no está siendo un año muy auspicioso para el sector construcción. Sí, este no ha sido un año muy positivo para la industria. De hecho, este 2016 nuestra facturación va a ser menor que la del 2015, aunque tenemos más obras. Sucede que las obras de este año son de menor dimensión y ello reduce la facturación. Sin embargo, nuestra expectativa es que la construcción se reactive a partir del 2017. El nuevo gobierno está tomando medidas inmediatas para impulsar la inversión pública y privada, y para promover el acceso a la vivienda, así que tenemos confianza en una rápida recuperación.

El próximo año, por ejemplo, ¿qué proyectos sustentarán su avance?

 Esperamos que para el próximo año algunas de las concesiones para las que estamos precalificados se concursen de una vez, para poder ofertar. Están atrasadas.

¿Cuáles son? 
Tenemos el trasbase de la mina  Marcapomacocha (en Junín), la construcción de la carretera longitudinal de la sierra, y la del ferrocarril Huancayo - Huancavelica, entre otros proyectos. Todas estas propuestas no han avanzado este año, así que esperamos que para el 2017 se puedan ofertar.

¿En qué más están trabajando para el 2017?

Estamos ofertando para obras en la refinería de Talara, la ampliación de Toquepala y, en paralelo, estamos ofertando para construir dos centrales térmicas en Colombia y otras dos centrales hidroeléctricas en Chile. 

Así fortalecerán su presencia en el  extranjero, entonces. Una de esas ofertas tiene que salir, ¿no? 

Bueno, aún hay un paso muy importante entre ofertar para una obra y ganar la  construcción de esa obra. Pero, sí, de hecho esperamos concretar proyectos afuera. Contamos con socios muy fuertes en ambos países y, aunque no estamos establecidos  permanentemente ni en Colombia ni en Chile, en ambos casos ya nos conocen por los trabajos que hemos hecho antes. Hemos construido la refinería de Cartagena, en Colombia, y un par de centrales hidroeléctricas en Chile, que han sido muy importantes.

¿Han visto opciones en otros países de la región? 

Recientemente se ha hablado de un posible interés de JJC por Bolivia y usted, al inicio de esta entrevista, nos ha mencionado a Ecuador. De Bolivia poco puedo decirte, porque no conozco las condiciones de juego de allá para los inversionistas privados, tampoco la regulación. En Ecuador, sí, hay dos o tres proyectos en los que nos han invitado a participar y que estamos mirando. Uno de ellos es del rubro minero, así que vamos a evaluarlos. 

Mirando un poco más allá del 2017, para el 2018 y rumbo al 2021, ¿qué iniciativas están desarrollando? 

Tenemos ocho iniciativas privadas que van a aportar al crecimiento de la empresa desde el 2018, y que implican obras de entre tres y cuatro años, en promedio. Estas iniciativas se encuentran en diferentes fases de desarrollo pero dos ya están en una fase más avanzada y  deberían ser las que salgan primero. Una de esas la trabajaremos en el hospital Dos de Mayo.

La construcción de clínicas y hospitales, o la renovación de hospitales, como es el caso del Dos de Mayo, son algunas de las oportunidades de construcción para empresas como JJC, ¿qué otras  oportunidades han distinguido? 

Siempre evaluamos proyectos a escala  nacional e internacional. Cada semana recibimos proyectos, para que te hagas una idea. Obviamente, hay que hacer los estudios en cada caso para estimar si valen la pena o no. Hoy el mercado es mucho más complejo y necesitamos esos estudios que sustenten nuestras inversiones. Ahora ya no te puedes guiar por la experiencia o el buen criterio nada más. Por eso, aparte de oportunidades en el sector salud, como las que has mencionado, queremos incursionar con más fuerza en obras viales y de saneamiento.

 ¿Y encuentra oportunidades en el rubro inmobiliario -otra de sus líneas de  negocio- pese a la desaceleración en la compra de viviendas?

 En JJC somos prudentes en el rubro inmobiliario y por eso es que todos nuestros proyectos en esta línea de negocio los llevamos  adelante con fondos de inversión como socios. Sucede que el sector vivienda se redujo significativamente en los dos últimos años. Sus ventas bajaron a la mitad, en parte porque los bancos endurecieron las calificaciones para los solicitantes de créditos y en parte porque el gobierno pasado dio señales equivocadas que retrajeron la inversión. Aun así, confiamos en su recuperación, y estamos trabajando en cinco proyectos inmobiliarios, actualmente, cuatro en Lima y uno en Arequipa.

 El último es de "uso compartido" en la avenida La Mar (Miraflores): centro comercial,  oficinas y viviendas. ¿Es este el modelo a futuro? 

Los proyectos mixtos son una alternativa por donde vamos a ir nosotros. En el próximo quinquenio el país va a demandar viviendas y oficinas, sin duda.

 

Entrevista publicada en Día 1 de El Comercio, lunes 03 de octubre 2016,  páginas 10-11.